¿Nos hacemos un trío?

Son las ocho de la tarde, como cada día Marta llega a su casa después de correr, se ducha y se sienta a escribir la tesis al lado de la ventana. Mira al piso de enfrente, ve a Laura entrar en su casa y acto seguido besar a Juan (parece su pareja, concluye Marta observando tras las cortinas de su ventana) se van a la cama. Entre luces y sombras, y sin las persianas echadas, ve lo bien que se lo pasan.

-Puf… pareciera una obra de arte dedicada al buen porno- piensa.

Marta los conoce de vista del barrio y de aparecer como “personas que quizás conozcas” en redes sociales. Ha explorado sus perfiles y aunque hay pocas fotos ha podido ver que comparten intereses varios: series de Netflix,  libros, música, movimientos sociales y posiblemente ideologías. Quizás Laura sea una interesante filósofa y Juan podría ser un gran artista del pincel, o quién sabe… la guitarra, el saxo… parecen tan alternativos…, piensa Marta. Aunque  la verdad es que a través de la ventana no se ve nada parecido a un cuadro ni a un instrumento.

Al rato Marta se pilla a sí misma dejándose llevar viendo la peculiar escena, mirar desnudos sus cuerpos mientras hacen y deshacen,  le excita. Entonces, vuelve a la realidad, decide dejar de mirar, se siente culpable… pero es inevitable volver a hacerlo… está tan mojada.

Todos los jueves a la misma hora le pasa igual, ya sabe que le esperan buenas fantasías antes de irse a dormir.

Ha pasado una semana, este jueves fue diferente. Marta se sorprende mirando otra vez por la ventana, cuando Laura y Juan deciden parar su juego de cama. Ve como los dos se levantan, quitándose las sábanas, y quedan desnudos, sonrientes, mirándola. Marta se ruboriza e intenta disimular (no sabe dónde meterse, deseando que la tierra se la tragara, mira hacia otras ventanas) entonces lee un folio pegado al cristal de la ventana, con unas letras grandes, donde Laura y Juan, la invitan a cenar en su casa…

No es tan fácil que surjan las relaciones eróticas con más de dos personas. Pero si surgen y nos apetece… ¿Por qué no?

Bien, sois muchxs los que a veces preguntáis… ¿Pero sabré hacerlo? ¿Y si me bloqueo?

Siempre que de verdad queramos llevar a cabo cualquier práctica erótica, en este caso un trío, si algo hay que tener en cuenta es que de verdad queramos hacerlo, es decir, se desee hacerlo. (Ver entrada Fantasía y Deseo)

Siempre que lo hagamos porque verdaderamente queramos no puede salir mal, por muy torpe que puedan resultar algunos momentos (o no). Puede que ayude y haga que incluso nos lo pasemos mejor bajar el grado de importancia a la torpeza (que no tiene tanta) y naturalizarla mediante el humor, cuando nos encontremos en relaciones con personas que no conozcamos en la intimidad (sean múltiples o de dos).

 

En ningún caso hay normas, tan solo respetarse y pasarlo bien, tener en cuenta a las demás personas. Hacer lo que nos apetezca y permitirnos dejarnos llevar, sin forzar las situaciones si no se dan. Viviendo y sintiendo en cada momento, sin expectativa.

A menos que queráis ir rápido, id sin prisas, viviendo cada sensación. Explorando los cuerpos sin límites. Hay muchas zonas erógenas en un solo cuerpo, muchas se multiplican si se juntan dos, tres, o más personas.

Si dudas… Pregunta.

Si no te apetece…. No lo hagas.

Si te apetece… Déjate llevar.

 Pregunta lo que no sepas.

Di que no a lo que no quieras.

Siéntete cómodx con tu cuerpo.

Disfruta

 

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