Cuando amar no es suficiente

Últimamente varixs de vosotrxs nos preguntáis acerca de los problemas en las relaciones de pareja. En ocasiones, la rutina y la disparidad de las necesidades vitales en cada miembro de la pareja son factores desencadenantes de insatisfacciones en el deseo. Aquí os presentamos una carta que creemos que puede servir de ejemplo. Nos la enviaron hace un tiempo y estamos agradecidas por el permiso para publicar parte de ella.

La carta de Julia

 

“Y es que no lo entiendo. De repente, en cada idea me vienen todos esos comentarios… esas sonrisas de mi familia al vernos, de su familia… esa sensación de coordinación con lo que te rodea. “Estas donde te toca estar”, es una sensación de corrección y seguridad. Estabilidad y confort.

Pero no me siento bien pese a todo esto, ¿estoy donde “me toca estar” o dónde quiero estar? ¿Qué quiero yo realmente? Quiero mucho a mi novio, sé que no es fácil encontrar una persona con la que me entienda bien, que me cuide y me admire como él, tiene sus cosas como todos pero lo valoro, siempre hay que valorarlo, es tanto vivido juntos… Es mucho tiempo y nos conocemos demasiado, y eso… eso es genial. He sido y soy feliz con él, pero a veces no es suficiente.

Llevamos muchos años juntos. Al principio fue una pasión de película, follábamos donde fuera y eran los mejores polvos que podía recordar en esos momentos. Recuerdo los nervios, la inestabilidad, la pasión y el misterio. Después todo fue fluyendo:  conocer a la familia, los planes en grupo, los viajes en parejas… Los dos somos parte del mismo grupo de amigos y eso pone las cosas muy fáciles para juntarnos aunque a la vez no sé si es tan bueno.

Pero.

Sí. El misterio.

El misterio se marchó hace tiempo. Y con él la pasión. El deseo no es igual. Claro que no significa que no exista,  existir existe pero no es como antes. Claro que tampoco esa sensación incómoda de inestabilidad lo es. Pero tengo ganas de otra cosa.

A estas alturas, formamos los dos juntos, una familia.

Pero ¿querer no es suficiente verdad? No al menos en una relación como la que tenemos, con esas expectativas de encajar el amor y el sexo, como todo el mundo. O como parece, más bien, que lo encaja todo el mundo.

 Pero por favor, dejad de decirme “no lo pierdas nunca”, “me encanta para ti”, “es perfecto para ti”

¿Para mí?

Yo no quiero a nadie para mí.

De hecho creo que eso es lo que me pasa. Tener a alguien para mí no sólo significa que esa persona deje de estar para sí mismo, sino que significa que yo tengo la responsabilidad de tenerlo y guardarlo, pese a todo. Porque como me han dicho tantas veces “es perfecto para ti” “no lo pierdas nunca”.

Y no sé, no sé qué hacer.

Aún recuerdo ayer, me viene Marina y me dice que soy una inconformista. ¿Inconformista? Pero ¿es que hay que conformarse? Yo no quiero que nadie se conforme conmigo, no por quien sea yo, sino por lo que supone conformarse. Nos conformamos con aquello que no elegimos, y yo quiero elegir lo que quiero cada día.

No quiero perder a una persona con la que he vivido tanto, además no sé cómo repercutiría con mis amigos, ¿ y la reacción de mi familia? uf!!! . Pero lo cierto es que me apetece cambiar, salir y hacer otras cosas. Me gustaría mantenerla, poder seguir teniéndola cerca pero con otro tipo de relación. Nunca lo haría sin hablarlo con él antes, pero no estoy segura del coste que pueda conllevar, él no lo va a entender. Yo no sé qué hacer, no quiero seguir forzando tanto algo para que sea posible, no me siento bien (…)”.

 

La pareja es el equilibrio del misterio y del amor. Cuidar a una pareja no solamente conlleva cuidar el amor y demostrarlo cada día en cada posibilidad que te da la rutina. Cuidar a una pareja además conlleva atender el misterio, los espacios, la individualidad. Porque una pareja no puede ser pareja si no la forman dos individuos diferentes, si estos individuos dejan de tener su individualidad se forma por simbiosis un pack. Puede que lleno de seguridad, de estabilidad, de comodidad o de dependencia,  pero a veces puede que conlleve como consecuencia la desaparición o el desgaste del deseo.

¿Por qué pasa esto?

Porque da la impresión de que el misterio es el alimento del deseo, y no tanto del amor.

Lo que diferencia a una relación de pareja es, que además de amigos, lo pasamos bien en la intimidad erótica. En otras palabras: follamos.  Y además de hacerlo y gustarnos, nos queremos, nos respetamos y nos cuidamos, independientemente del modelo de relación o relaciones establecidas (monógamas o no).

Cuidar el misterio de la pareja es algo esencial que en ocasiones no siempre resulta fácil de hacer, porque el misterio al fin y al cabo es un tanto contrario al amor.

¿Qué es el amor en la pareja? El amor es conocer todo, y elegir amarlo tal y como es. Amar y querer hacerlo, amar en el bien y en el mal, en lo completo. El amor libera oxitocina, que es la hormona de la plenitud.

¿Y el misterio? El misterio es desconocer, es intriga y  nos genera una reacción hormonal que libera adrenalina que engancha, nos genera deseo y ganas. Por eso el misterio alimenta tan bien el deseo.

Puesto que estamos mediados por un conjunto de factores interrelacionados entre los que destacan las hormonas, es importante tener en cuenta que la activación del deseo y la motivación dependerán del contexto, la situación y la historia de cada individuo, habiendo un abanico de posibles que dé lugar a las diferencias. En otras palabras, el misterio es el alimento del deseo, pero a veces puede darse sin él.

¿Y qué pasa si dejamos de follar? Si dejamos de follar durante un tiempo (o no) no pasa nada. Puede que sintamos que pasamos a ser una pareja de amigos, de equipo o de compañeros de piso. ¿Esto es malo? Según lo que a cada unx le pese más. Hay personas que se sienten felices así y hay otras que no. Las preferencias las dirige cada persona en su continuo de diversidad y lo importante en cada caso es sentirse satisfechx, sentirse feliz. Lo que a cada unx le importe y le haga sentirse mejor es diferente en cada persona, incluso es diferente en la misma según cada etapa vital.

¿Nada más que hacer? Depende de la pareja y el desgaste. Es importante tener en cuenta que a veces el deseo se puede trabajar y por tanto se puede cultivar. ¿Cómo? Cuidando los espacios tanto individuales como compartidos. Sacando un tiempo para dedicarse a la erótica y disfrutar de la intimidad sin reloj, sin prisas, haciendo lo que nos apetezca y abriéndonos a la experiencia. Puede que ayude intentar sorprendernos, quitarse la pereza y probar cosas nuevas siempre y cuando nos apetezca.

Es sustancial recordar que la pareja la forman únicamente dos sujetos. La familia y los amigos están fuera de eso y aunque en algunos momentos puedan ser una preocupación más no debería ser así. Separar es importante para poder ser libre de elegir.

Por lo tanto, entender que las rupturas en las relaciones son un hecho natural facilita tomar decisiones sin dependencia. No existe una media naranja ni nada es para siempre. Las posibilidades son todas, los reencuentros existen y los no reencuentros también.  Hay miles de personas esperando conocerte ahí fuera, y también miles de vivencias aquí dentro. Tomar la decisión acertada irá mediado por escuchar tus sentimientos, relativizar lo que supone romper, y en el caso de hacerlo no vivirlo con sabor a fracaso sino con sabor a lo que es: experiencia.

Conocernos a nosotrxs mismxs va a ayudar a saber si estamos en el límite de tomar una decisión o en un periodo de crisis. Como recurso siempre que tengamos ganas podemos buscar una terapia de pareja a través del asesoramiento sexológico.

Pase lo que pase, decidamos lo que decidamos (estar o no estar, probar o no) que sea siempre con honestidad a nuestros sentimientos en dirección al  camino hacia donde nos sintamos felices.

 

Un comentario sobre “Cuando amar no es suficiente

  • el 30 agosto, 2017 a las 11:11 am
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    Totalmente de acuerdo, amar no es suficiente. Hay que cuidar la relación día a día, con una gesto de cariño, una buena conversación, una buena escucha…claro que la parte íntima también es importante. En mi caso, acabo de salir de una relación de año y medio en la que todo iba de maravilla, pero no recuerdo en qué momento nos convertimos en “compañeros de piso”. Mi ex pareja se dejó llevar por problemas familiares olvidándose de mí por el camino, ya casi no hablaba conmigo como antes, se mostraba apático y no le apetecía hacer el amor….al final, lo que más temía a terminado por ocurrir….lo he querido mucho y lo sigo quieriendo, pero hay más cosas además que el amor y sin esos ingredientes una relación no se mantiene….

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